Emplazada en un terreno de 1,200 m2 y con árboles Encinos existentes (uno de ellos de cerca de 100 años) la casa se ha diseñado entorno al respeto y de los árboles, intentando “colocarlos en un marco” para su gran apreciación. El primer árbol enmarca la entrada a la casa, emergiendo desde el sótano, el segundo árbol se enmarca a través de un gran ventanal hacia el vestíbulo y el baño de visitas; el tercer árbol encuadra el área social en el jardín posterior.
La casa pretende unificar el área social tanto del interior como del exterior, pero destinado no solo a eventos sino también al día a día familiar, por lo cual la cocina ha sido ubicada en el “pivote” entre el interior y el exterior.










